viernes, 14 de diciembre de 2012

GLOSARIO DE EMILIO: BOTICARIO


Recuerdo la botica de don Salustiano. Era un mostrador pequeño y dos estanterías, con medicamentos elaborados, que flanqueaban la pequeña puerta de acceso a la rebotica. Junto a ella, un despacho grande: la mesa señorial, espléndida silla, archivo, aparato de radio, una gran ventana. Y la enorme rebotica, llena de manuales de farmacopea, mortero, probetas, matraces, vasos de precipitados, balanza, pipetas, frascos, buretas, lupa, termómetros, mecheros…  El maestro boticario era una personalidad del pueblo; a él venían en busca de los más variopintos remedios y de sus manos aparecían pomadas, linimentos, emulsiones, apósitos, elixires, jarabes, suspensiones y todo tipo de preparados oficinales y fórmulas magistrales. A cualquier hora.