miércoles, 24 de septiembre de 2014

JEREMY RIFKIN EN EL CUADERNO DE ZENÓN



            «En la era de los mercados, las instituciones que acumulaban el capital físico ejercían un control cada vez mayor sobre el intercambio de bienes que se producía entre  compradores y vendedores. En la era de las redes los suministradores que acumulan un valioso capital intelectual comienzan a ejercer el control sobre las condiciones y los términos en que los usuarios se aseguran el acceso a las ideas, el conocimiento y las técnicas expertas que resultan decisivas. »

La era del acceso. La revolución de la nueva economía.
2000




domingo, 14 de septiembre de 2014

MANUELA CARMENA EN EL CUADERNO DE ZENÓN


           «Gallardón lo ha puesto todo patas arriba, ha roto el consenso y ha disminuido los derechos de los ciudadanos y entorpecido el acceso a la justicia de los menos pudientes a fuerza de imponer tasas abusivas. Y como además, en lugar de apostar por la eficacia lo ha hecho por la austeridad, tenemos los juzgados más obstruidos que nunca. […] Si una persona tiene sobrepeso, no se corta un brazo para pesar menos y quedar con un muñón; se pone a dieta para disminuir la grasa. La grasa de la justica es la burocracia

Magazine
Manuela Carmena


jueves, 4 de septiembre de 2014

VIDA Y CONOCIMIENTO

                Zenón ha regresado antes de hora del trabajo. No estaba enfermo.
                A veces las noticias se llevan por delante el suelo que pisamos, la certidumbre, la perspectiva del camino que ayer veíamos claramente cómo serpenteaba invitándonos a soñar promesas de futuro.
                Las madres lo comprenden de inmediato. Le enseña la foto de su amigo en el móvil. “Hace tan solo dos semanas tomábamos juntos unas cervezas”.
                Y vuelve a mi mente la imagen del árbol derribado por el viento, agarrado a tierra a penas por una raíz y reverdecido.
                Si la vida es un imperativo per se, si el conocimiento es consustancial a ella, ¿qué demonios es el sufrimiento? ¿Cómo ligan vida y conocimiento? ¿En qué nos estamos equivocando?


domingo, 24 de agosto de 2014

JULIO CORTÁZAR EN EL CUADERNO DE ZENÓN


           «Andrée, yo no quería venirme a vivir a su departamento de la calle Suipacha. No tanto por los conejitos, más bien porque me duele ingresar en un orden cerrado, construido ya hasta en las más finas mallas del aire... »

Carta a una señorita en París
(Bestiario)
Julio Cortázar
1951

jueves, 14 de agosto de 2014

SALVADOR PÁNIKER EN EL CUADERNO DE ZENÓN


           «Parece demostrado que el animal humano aprendió antes a cantar que a hablar. Digamos que la música es más originaria que el habla. De modo que la palabra tiende a la música, y la música realimenta la palabra. […] Todos los pueblos analfabetos cantan y sus canciones son la memoria de sus gentes. No hay acto ritual sin música. Pero también la poesía precede a la prosa. […] La poesía no es un adorno del lenguaje, sino el fundamento mismo del existir humano.»

Asimetrías
2008


lunes, 4 de agosto de 2014

EL CULTIVO DEL YO

                Después de aquellos formidables años educando a Emilio, yo mismo había experimentado un cambio profundo. Mientras fundamentábamos su espíritu, mis largas jornadas de preparación, reflexión y proyección me habían obligado a tolerar de mala gana la presencia de un incómodo desconocido: mi propio yo.
                No cabe duda de que era un rasgo de inmadurez sentirse afectado por aquella permanente réplica enojosa. Hubiera preferido disponer de una verdadero alter ego de identidad inequívoca, ajeno a mis padecimientos, una personalidad fuerte con quien poder contrastar mi labor: mis dudas y mis aciertos. En todo caso, no debía de ningún modo demostrarle a mi alumno aquella debilidad, ya que éste no podía representar en absoluto semejante papel.
                Contábamos ya meses, si no años en aquella cabaña, tan aislados de la metrópoli, como atrapados en un medio de extraordinaria exigencia, cuando toqué fondo. De tal modo el rigor de la soledad había desnudado mi alma que en una noche de insomnio, podría decirse que al verla frente a frente, tuve miedo.
                Decidí marchar unos días, dejando a Emilio al cargo de nuestras exiguas propiedades. Marchar sin rumbo fijo, con el objetivo de recuperar la cordura, el equilibrio. Tal vez porque la única manera de saber realmente quiénes somos es enfrentarse a la imagen que los demás tienen de nosotros, acabé recalando en la ciudad. Los primeros días me hospedé en una pequeña fonda, junto al lago. Di unos paseos alrededor de éste, aproveché para recuperar mis tradicionales herborizaciones,  busqué el calor del mercado, atendí a tertulias de café, me encontré con antiguos amigos y enemigos. Hasta esto puede ser reconfortante en tales circunstancias. Pero lo más significativo ocurrió el quinto día.
                En uno de mis paseos, algo alejado de la villa, llegué a las cercanías del molino y allí, en una especie de plazoleta amenizada por el chapoteo de una magnífica fuente, vi a una criatura espléndida: una muchachita de unos nueve o diez años, la misma edad de Emilio, abstraída en la lectura de un libro. Me acerqué, la saludé y le pregunté qué leía. “Son unas fábulas, señor”. Le pregunté si le gustaban. “Oh, sí, ya lo creo. Me gusta mucho leer y también ir a la escuela”
                La niña era tan bella, que dolía. Estuve a punto de llorar allí mismo y no sé muy bien si de alegría, de admiración o de rabia por no tener yo también nueve o diez años. Pero desde el primer momento se me hizo evidente que había encontrado una compañera para mi alumno. Ella, evidentemente se llamaba Sofía.
                Pero también ocurrió algo inesperado: mi yo profundo, mi yo desnudo, manifestó una especie de aquiescencia, de alivio, al comprender que educaría tanto a Sofía como a Emilio, que ambos alcanzarían pronto un grado de madurez suficiente para afrontar los riesgos de convertirse en mi alter ego.
                Y así fue. Tras unas semanas alojado en el propio molino, conviviendo con su familia, decidimos que debían conocerse. El encuentro fue exitoso, como se puede imaginar.
                Crecieron juntos, fueron brillantes, rigurosos, críticos, alegres. Me educaron, en su simplicidad, más que cualquier universidad a la que pudiera haber asistido. Aprendí a aceptarme tal como me veía en ellos. Descubrí cosas de mí mismo que desconocía. Investigué con ellos las técnicas del cultivo del yo. Hasta que un buen día, después de años de dicha y esfuerzo, decidieron continuar una vida juntos.
                Pero ya entonces mi soledad estaba plena. Ellos partieron. Yo me quedé en la cabaña. Y no supe nada de su suerte hasta que ocurrió el maldito accidente.


jueves, 24 de julio de 2014

BERTRAND RUSSELL EN EL CUADERNO DE ZENÓN


            «La buena vida es la que está inspirada en el amor y guiada por el conocimiento. El conocimiento y el amor son ambos extensibles de forma indefinida; es por ello que, aunque se pueda conseguir la buena vida, siempre se puede imaginar una vida mejor. Ni el amor sin conocimiento, ni el conocimiento sin amor podrán originar una buena vida.»

Lo que yo creo
1925

lunes, 14 de julio de 2014

FRANCISCO ORTIZ EN EL CUADERNO DE ZENÓN



Brescia, o mare
sila demi niu
are dan mare ei.

Soden fent dicent
vai desi maio tu
derore ae ven si.

Brescia, o mare
tua mi cant
par fare feiz.

Sodent lai re
ecere manu mano
dei are tu.

1988

viernes, 4 de julio de 2014

DAGUERROTIPO


  
                 Descoloridos por el tiempo, aquellos hombres y mujeres cargan todavía con todo el dolor de una amarga centuria.
                 Hay una maldición más infecta que la guerra, que es peor que haber vivido como un despojo entre combates, peor que morir una vez, peor que quedar atrapado en una fotografía y eternizar ese dolor.
                La maldición de verdad es haber sido olvidado. La maldición de verdad es ver desde el otro lado cómo nuevas levas de desgraciados ven humillada y violada su humanidad una y otra vez. Una y otra vez.
                De entre todo aquello que aconteció mientras Jean Jacques y yo flotábamos en una desesperante sopa de letargo más allá de todo tiempo, nada nos impresionó más, al regresar, que el relato de las guerras modernas.
                Ha cambiado la manera de matar, sí. Es lejana y cobarde. Es masiva. Es anónima. Es aséptica.
                Pero no ha cambiado la manera de morir. En ella no hay diferencia de raza, de sexo,  de edad, ni de época: todos acabamos siendo iguales ante la muerte. Entonces ¿por qué la guerra?  
                Sabed que la lengua de los muertos es una, una sola; que la patria de los muertos es una, una sola; que la raza de los muertos es una, una sola.
                No dejéis de escuchar cómo susurran con la voz quebrada por el agotamiento; ejércitos de miles de millones de víctimas suplicando no ser olvidadas. ¿Puede haber algo más triste? Me temo que cien años no han sido suficientes para entenderlo.
                Honremos pues su memoria con nuestro compromiso día a día y seamos dignos de una vida que ellos no pudieron ni soñar. Aunque el rubor de la vergüenza haga temblar nuestra voz al proclamarlo.


martes, 24 de junio de 2014

GERALD BRENAN EN EL CUADERNO DE ZENÓN


           «En su History of the  Peninsular War, Napier observa que, aunque los españoles tienen más virtudes y menos vicios que otras gentes, resulta que sus virtudes son pasivas y sus vicios activos.»

Al sur de Granada
1957

sábado, 14 de junio de 2014

HIROMI SINYA EN EL CUADERNO DE ZENÓN

    

       «Nuestras células siempre se reemplazan por células nuevas. Las células en ciertas áreas del cuerpo son completamente reemplazadas por nuevas en varios días, mientras que en otras el proceso puede durar varios años. Y al final todas son reemplazadas. Estas nuevas células están hechas del agua y la comida que consumimos a diario. Basándonos en esto podemos decir que la calidad del agua y la comida que consumimos determinan nuestra salud. »

La enzima prodigiosa
2005


miércoles, 4 de junio de 2014

LA METAMORFOSIS

                - He visto tan depauperada la salud del maestro, Emilio. Tengo miedo. Hace tiempo ya que parece vivir en otra dimensión, agarrado a nuestras cosas por un hilo de conciencia. Un finísimo hilo quebradizo que puede partirse en cualquier momento.
                - Lo sé. Pero yo lo veo de otra forma, Sofía. Creo que es como esos árboles que son derribados por una tempestad y sus raíces quedan aún aferradas al suelo desesperadamente. Los ves tumbados, aparentemente derrotados por la vida y en cambio siguen verdes, tienen hojas, resisten. Cualquiera de esas ramas testarudas que arrastran por el suelo echa raíces y se convierte en un nuevo brote. ¿No te das cuenta?  Es una metamorfosis, un renacer.
                - Sí, es curioso. La vida, en cualquier circunstancia se aferra a la más mínima posibilidad de supervivencia. Es obstinada, es perseverante, es milagrosa. Tres adjetivos que podría llevar Jean Jacques escritos en la frente. Oh, viejo testarudo.
                - En efecto, vida, al fin y al cabo. Obstinada, perseverante, milagrosa y reflexiva.
                - ¿Reflexiva? Si la vida es un imperativo per se, ¿por qué reflexiva?
                - Porque se reconoce a sí misma, porque se transforma a sí misma, porque se explica a sí misma, porque se ama a sí misma y se reproduce a sí misma.
                - ¿Qué será del maestro?

                - ¿Todavía no te has dado cuenta?