martes, 4 de marzo de 2014

AROMAS EN LA PENUMBRA

                Había algo en aquella situación que incomodaba a Sofía. No era el hecho de ayudar con más frecuencia a Jean Jacques. No había en ello nada digno de relevancia. Y, sin embargo, evitaba observar al maestro cuando él hablaba, extraviaba involuntariamente la mirada en cualquier dirección, callaba y escuchaba.

                Hasta que un día Jean Jacques le pidió que cerrara las contraventanas, con el falso pretexto de desear un poco de penumbra. Ella no lo vio venir. La oscuridad invadió por completo la biblioteca y el silencio se vistió de aromas: aromas de papel anciano, madera rancia, tinta, indeleble ceniza.

                Un leve chasquido de los labios, despegando perezosamente la sequedad que los atenazaba. Aromas de duda, de jabón, de ropa limpia y fresca, de intimidad. De ahora sí, Sofía, podrás hablarme sin avergonzarte y mirarme mientras me hablas.


lunes, 24 de febrero de 2014

NICOLAS RIDOUX EN EL CUADERNO DE ZENÓN




          «A menudo nos vemos inmersos en una lógica secuencial: TENER/HACER/SER que podría traducirse de la siguiente manera: si tuviese esto o aquello, haría tal cosa y sería feliz […] Las tradiciones filosóficas y espirituales nos dicen que debería aplicarse la lógica inversa. En primer lugar, es conveniente SER, en el sentido de estar plena y auténticamente presente en el mundo (es decir, estar atento, disponible…) en especial para los otros, lo que conduciría de forma natural a acciones justas (HACER), que a veces podrían necesitar de objetos (TENER). »

Menos es más
Nicolas Ridoux
2009




martes, 4 de febrero de 2014

LA REVERBERANCIA

                Dejo atrás la hospitalidad de Poldo. Regreso a mi frágil y diminuto laboratorio itinerante de papel. Pero no dejo de pensar en la parte de la conversación que hemos dedicado a Jean Jacques. ¿Qué ocurre, qué puede ocurrir cuando un ser ya sin edad deja de ver? ¿De qué manera se despiertan otros sentidos? ¿Cómo custodia la memoria unas imágenes que nunca más se podrán renovar?
                Cuando dejemos de ser lo que éramos para él, cuando su imagen mental de nosotros sea más bien un mapa de perfumes, sonidos, palabras o caricias, ¿cómo podremos reconocernos en ella?
                Cierro los ojos y trato de sentir la inmensidad de todo lo que me rodea, trato de dibujar un mapa mental que abarque todas las presencias que conozco y que intuyo, extendiendo los perezosos tentáculos de mis torpes sentidos a través de la majestuosa continuidad de los valles y apenas alcanzo a sentir un apagado rumor de vida.
                Un apagado rumor, sí. Una reverberancia antigua que resulta sorprendentemente refrescante y renovadora, como si al pronunciar cada palabra estuviera naciendo de nuevo su significado: digo valle y nace el valle, digo pueblo y nace el pueblo, digo noche y nace la noche. De regreso a casa irán naciendo de mis labios los días que he vivido.

                Y los que vendrán nacerán palabras que nadie ha conocido todavía. Palabras de vivos colores primero, como un regalo de la infancia. Luego, tal vez como un recuerdo de las vidas que vivieron otros, palabras en blanco y negro. Sutiles tonalidades de gris para llegar al negro sobre blanco de una sentida duda. Y después, en un plácido y confortable  fundido en negro  descansarán por fin todas las palabras. Se hará la paz. Será la certidumbre.


viernes, 24 de enero de 2014

DALE CARNEGIE EN EL CUADERNO DE ZENÓN


           «Todo el mundo busca la felicidad, y hay un medio seguro para encontrarla. Consiste en controlar nuestros pensamientos. La felicidad no depende de condiciones externas, depende de condiciones internas. No es lo que tenemos o lo que somos o dónde estamos o lo que realizamos, nada de eso, lo que nos hace felices o desgraciados. Es lo que pensamos acerca de todo ello.»

Cómo ganar amigos e influir sobre las personas
1936



martes, 14 de enero de 2014

THOREAU EN EL CUADERNO DE ZENÓN



           «Influir en la cualidad del día, he aquí la más suprema de las artes. »


Walden
1854


sábado, 4 de enero de 2014

EL MERCADER Y EL POSADERO


                Un buen café caliente después de ordenar los libros y dejarlos en la furgoneta. La fonda de este pueblo está muy cerca del recinto del mercado. Nos conocemos. Me han comprado algunas guías de excursiones de la zona para tenerlos a disposición de sus clientes. La persona que regenta el negocio es un lugareño desenvuelto y afable. Le llamamos Poldo. Tiene un gran instinto para llevar la conversación por veredas seguras, pero fuera del marco de la relación con sus parroquianos, cuando su lengua se desata es propenso a la fina crítica y a un intenso sentido práctico. Hoy estamos solos.

                - ¿No ha venido Sofía?
                - No ha podido. Tenemos al maestro un poco desentonado.
                - Será la edad.
                - Si tú supieras…
                - ¿Y qué le pasa? ¿Algún resfriado?
                - Algo peor: está perdiendo la vista. Y la poca que le queda la malgasta en la lectura.
                - Es irónico que digas eso, señor librero.
                - Lo digo con no poco dolor. Le hemos explicado que podemos conseguirle audiolibros, pero dice que no es lo mismo y que los que realmente le interesan no están editados en ese formato. Algunas veces Zenón se presta a leerle. Yo no tengo tanto tiempo. Y Sofía menos.
                - Debe de ser duro para él.
                - No quiero ni pensarlo.

                Poldo seca copas en la barra mientras hablamos. Pronto vendrán los clientes a comer. Es domingo y el mercado atrae a la población del entorno. El frío hace el resto.

                - No quiero ser indiscreto, Emilio, pero tengo curiosidad por saber cómo acabó lo de esa chica.
                - Pues no lo sé. Zenón no ha vuelto a acompañarme y no le he preguntado. A mí me pareció una excelente persona.
                - Lo es. Ahora hace días que yo tampoco la veo.
                - Encuentros fugaces. Tú debes de ser testigo de más de uno aquí adentro.
                - Tendría para más de un libro.
                - Todo es empezar.
                - Yo no sé escribir, amigo. Cada uno a lo suyo. A mí me toca alimentar los estómagos y a ti las almas. Mejor que no intercambiemos los papeles.

                El menú del día es suculento. Al final escojo -y es difícil- un buen estofado, de primero, y  unos calamares rellenos, de segundo. Anna, su mujer, es una excelente cocinera.

                - No me has dicho cómo va lo del permiso para la terraza.
                - Oh, ese tema acabará conmigo. Los del ayuntamiento se han empeñado en que tengo que poner una plataforma de cemento en el jardín. ¿Puedes creerlo? Con lo bonito que tiene mi mujer este jardín, que es la envidia de todo el que pasa. ¿Cómo voy a estropearlo de esa manera?
                - ¿Es muy rígida la normativa municipal?
                - No me hables de las leyes. Las leyes son la muerte del diálogo. Si la gente fuera capaz de ponerse de acuerdo, no harían falta tantas leyes. Es como eso de la seguridad. Si la gente fuera más decente, no harían falta alarmas, ni policía, ni contraseñas, ni qué sé yo. Que no es más seguro el pueblo que tiene más policías ni más justo el que tiene más leyes, vamos, creo yo.
                - Crees bien. Y yo lo que creo es que te llevarías muy bien con mi maestro.


                

martes, 24 de diciembre de 2013

ROMAIN ROLLAND EN EL CUADERNO DE ZENÓN


           «Y es así, que se es más rico cuanto más desprovisto se está: porque el espíritu crea lo que le falta, como el árbol frondoso que se poda sube más alto. Cuanto menos tengo, más soy.... »

Colas Breugnon
1914

miércoles, 4 de diciembre de 2013

LO EXTRAORDINARIO

                Creedme. Lo extraordinario es necesariamente fugaz.
                Y esta verdad, en cualquier caso, puede afectarnos de dos maneras: o bien vemos pasar desde nuestra acomodada, lenta e irrelevante vida los destellos fugaces de todo aquello que vivirán otros, o bien subimos al vértigo del atrevimiento y dejamos que lo extraordinario penetre en nosotros.
                Pero cuidado. En este último caso la vida será  intensa y pasará en un suspiro, sí, ante las acomodadas, lentas e irrelevantes vidas de los demás.


domingo, 24 de noviembre de 2013

MARSHALL MCLUHAN EN EL CUADERNO DE ZENÓN


           «Con el signo sin sentido asociado al sonido sin sentido, hemos construido la forma y el sentido del hombre occidental.»

La galaxia Gutenberg
1962




jueves, 14 de noviembre de 2013

VIGOTSKY EN EL CUADERNO DE ZENÓN


           «Se puede decir en un cierto sentido que hay entre el pensamiento y el lenguaje una contradicción más que una concordancia. La estructura del lenguaje no es el simple reflejo, como en un espejo, de la del pensamiento. Por ello el lenguaje no puede revestir el pensamiento como una pieza de confección. No sirve de expresión de un pensamiento ya hecho. Transformándose en lenguaje, el pensamiento se reorganiza y se modifica. »

Pensamiento y lenguaje
1934

lunes, 4 de noviembre de 2013

YACIMIENTOS


                Aquella noche, como tantas otras, Sofía se había levantado, de nuevo vencida por el insomnio. Había pasado muchos días, demasiados, buscando infructuosamente un empleo. Encontró al maestro sentado junto al hogar, como de costumbre, ya que éste dormía muy pocas horas.
                - No sé qué hacer, Jean Jacques. No sé qué estoy haciendo mal. De momento no nos falta para salir adelante, pero los días van menguando nuestras reservas.
                - Deja que Emilio ponga en marcha su proyecto.
                - ¿La librería ambulante?
                - ¿Por qué no?
                - Siento que estoy empujándole a algo que no va con él. No veo a Emilio mercadeando con la cultura.
                - Creo que te equivocas, Sofía. Para buscar soluciones hay que atreverse a transitar nuevos caminos.
                - Debo admitir que ya no tengo soluciones. No hago más que pensar de qué manera afrontar la situación, qué ha podido causar todo esto.
                - Verás, Sofía, yo desconfiaría en este momento del pensamiento en el sentido que lo estás utilizando. El pensamiento no es lineal; no va de un lugar a otro buscando conexiones que expliquen y faciliten las cosas, creando una red de causas y consecuencias como una cota de malla que cubre pesadamente lo desconocido. No busques causas, por tanto, no de ese modo.
                - Entonces ¿cómo debo utilizar el pensamiento? ¿Cómo debo resolver el problema?
                - El pensamiento es circular: primero sondea el territorio ignoto, lo rodea, se acerca, lo acaricia, penetra en algunas áreas, sale al exterior, lo sobrevuela, identifica yacimientos y penetra. El problema sobreviene cuando, una vez dentro, no puede salir y su propia naturaleza circular hace que dé vueltas y vueltas dentro de una habitación como un gato encerrado.
                - Yo soy el gato encerrado, ¿no?
                - Eso parece. Plantéatelo así: para que tu pensamiento abrace lo desconocido debes atraparlo con una fina malla, una ligera tela reticular, que deje circular a través suyo corrientes de entrada y de salida. Tú no gobiernas esas corrientes, ni ellas deben gobernarte a ti. Pero debes aprovechar la energía que te brindan.
                - Así pues, la idea de Emilio es un soplo de aire fresco en mi habitación cerrada.
                - Lo has entendido. Creo que deberías acompañarle y, es más, creo que deberíais comenzar visitando aquellos valles en los que te buscábamos no hace tanto tiempo, para poner distancia, para volver a encontrar el equilibrio que has perdido.
                El caso es que algo de aire sí se notaba, y era frío. Convinieron ambos que la mejor decisión que podían tomar era dormir y descansar.
                Los días venideros volvían a ser una promesa estimulante: explorar transiciones, implorar añoranzas, compartir yacimientos.